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Con una A anaranjada y una O de tonos lila comenzó la noche donde Los Españoles. El trencito iba cargado de vocales, colores, tomatitos cherry, palitos de zanahoria y piscinas de yogur natural al eneldo, y sobre los rieles marchaban en fila las galletitas saladas ataviadas de salmón ahumado y pebre gourmet.

Cuando al maquinista le llegó la hora de desembarcar, entregó los crayones con reticencia a cambio de una buena historia y la promesa de un suspiro limeño al salir el sol. El chef volvió entonces a sus palanganas y la anfitriona se dedicó a escudriñar las mentes de los comensales por la vía de la interpretación de las manchas de acrílico en los lienzos de las paredes.

La Indómita

El mismo postre pe de toque afrancesado coronó la cena opípara de filete ‘a punto’ -a punto de correr y saltarle al cuello, temía el Tigre-, papitas bronceadas, habas de cutis terso y espárragos peinados a lo emperatriz romana.

La Indómita se limitó a agitar sus pestañas de tinto veraniego y seguir en silencio la voz de la Guerrera, que desde su rincón guitarreaba a pulmón lleno, apuntando a la capital: “…la misma hora, el mismo boulevar…”

Era madrugada plena cuando los vagones emprendieron la vuelta a sus andenes.

Donde Los Españoles, octubre del 2013

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Bandera chilena de la posmodernidad, confeccionada a pulso por un artista visual y un poeta con retazos de cotidianidad, según la muestra el periodismo femenino de nuestros tiempos.

Calabaza, calabaza…

Enfilamos hacia el lago con salmón a la mantequilla y puré de papas al merquén en la panza, y uno que otro lagrimón atravesado en el güergüero.

Pequeñas balsas luminosas zarparon de nuestras manos y se adentraron en el agua oscura. La brisa helada del sur iba y venía, amenazando con abatirlas.  Frágiles y precarias como eran, las naves persistían empujadas por nuestro aliento silencioso.

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‘Calabaza, calabaza’, dijimos cuando la última vela sucumbió a la noche.

 

Monacrespa

FALSE PRESS 6.8.13.- En la lejana localidad sudamericana de Puerto Varas fue encontrada una segunda versión de la famosa obra de Leonardo conocida como “La Gioconda”.

Monalisa, Monacrespa

A diferencia de la que cuelga en los muros del Louvre, en París, que luce lisa y llanamente, ésta otra aparece con frondosa y enrulada cabellera, otorgando a su rostro un aire elegantemente pérfido. El descubrimiento, que tiene consternada a la pequeña localidad lacustre, fue posible gracias a una llamada telefónica anónima recibida en la embajada del país galo en Santiago de Chile. La obra estaba en poder de un conocido traficante de arte apodado “El Tigre”, quien, a la hora de firmar este despacho,  se encontraba desaparecido, presumiblemente fuera del país.

Pulmay de alto vuelo

Curanto en olla con choro maltón, longaniza, costillar de cerdo ahuamado, pollo y papas nativas, acompañado de un amable syrah del tal don Matías.

Antes y después: Curanto en olla con choro maltón, longaniza, costillar de cerdo ahumado, pollo y papas nativas, acompañado de un amable syrah del tal don Matías.

Hubo tregua esa noche en el nido del rapaz. El cielo estrellado en la pantalla hacía juego perfecto con la noche luminosa que cubría el monte de hielo y no invitaba a las recriminaciones, sino al abrazo fraterno al calor de la leña.

Choros maltones del Reloncaví, longanizas caseras, cerdo curtido en humos azules, pollos caminadores de tranco corto y papas nativas del Chiloé continental, todo en un caldo modesto de uvas blancas de cartoné.

Del puerto a la mesa, cortesía de los productores locales de felicidad.

En el Nido de Alto Tenglo, durante la última luna creciente de julio 2013

Bajo el volcán

“Debería partir por aclarar que no vimos un puto volcán (quizás el Tigre logró ver un par) y que las promotoras no sólo no estaban a dieta sino que andaban con un pequeñín, pero lo que verdaderamente me perturba es tu insistencia con la Loren, la Bardot y la Welch… Ya están como pasaditas de rosca hace rato, ¿verdad, Tiuque? Si se anima con unas anónimas de ahora, ahí estoy. Cacho que todas aquellas ninfas eran como exuberantes de arriba, onda los sesenta, pero sin nueve.”

El Mochero andaba de buenas pero igual se las cantó claras al carroñero: “Mejor light de arriba y anchas más al sur, como es el gusto de los caballeros del presente. La presencia en la moda es fundamental para no quedar off side.” Acto seguido se plantó las gafas faranduleras y sacudió una miga imaginaria de su pantalón verde petróleo en juego con las rayas de los calcetines.

El Tiuque, como quien oye llover, insistía en relatar su delirio del viaje al El Dorado Licán Ray y la poesía, las odas, las lecturas, la música, el arte visual, el paisajismo, los dibujitos animados, la cultura en general y las artes en particular, la Crespa manejando con el vidrio abierto, codo y cabellera ondulada al aire “cual artista de Hollywood”, el Tigre acicalándose la barba con la mano izquierda y bosquejando paisajes sureños con la prodigiosa derecha averiada, promotoras groupies, flashes, periodistas, reporteros de radio y noteros de televisión, la codiciada petaca negada una vez más “¡y yo con tanta sed…!”

¡Éramos felices en mi sueño…!, repetía sin cesar, una y otra vez, como revendedor de entradas acorralado en el estadio.  Lo único que logró sacarle a Mochero fue un “Acabo de vacunarme con un Malpaso de 35°. No me siento nada mal, aunque no me atrevo a dar un paso.  Juntémonos a malpasear juntos y así nos cobijamos.”

Merluza austral con lemon pepper, merkén, pimiento, cebolla colorada y apio, acompañada de ensalada fresca de espinacas, champiñones y nueces, más papas nativas hervidas, horneada en los fuegos del vikingo de Inaltulafquén

Merluza austral con lemon pepper, merkén, pimiento, cebolla colorada y apio, acompañada de ensalada fresca de espinacas, champiñones y nueces, más papas nativas hervidas, horneada en los fuegos del vikingo de Inaltulafquén

Tan mal no estaba Mochero, en efecto, pues tuvo el buen tino de no mencionar los manjares compartidos en la cueva del vikingo, bajo el esquivo volcán nevado y con el martín pescador como testigo.

Licán Ray, julio del 2013

Confusiones de invierno

Salí a caminar un rato -partió diciendo Kuaya- para despejar la mente, tomar aire y pensar. Entonces recordé un cuento de Khalil Gibran: “Te doy el nombre de Pandora, ¡oh, graciosa doncella! -dijo Zeus-. Tu nombre significa ‘la mujer de todos los dones’. A los que acabas de recibir añado este cofrecillo que llevarás contigo cuando bajes a la Tierra. Contiene todos los males que pueden hacer llorar, sufrir, destrozar a los hombres. Guárdate, pues, de abrirlo por nada del mundo. Si lo hicieras, los males se esparcirían por la Tierra, mientras que aquí permanecerán encerrados, eternamente presos, sin que puedan perjudicar a nadie.”

Pandora no atendió la advertencia, pero Esperanza acudió en su ayuda cuando todo parecía perdido.  Si en la batalla sufro alguna herida -suspiró Kuaya-, espero que Esperanza también acuda.  Con ella juntaré mis pedazos, me armaré de nuevo y arremeteré una vez más. No importa lo que pase, no desmayaré.  La vida es un desafío constante.

بعد أن كنت قد أسقطت كلمة، فإنه يسيطر عليك. ولكن حتى كنت قد انخفض، هم له الاستبداد.

بعد أن كنت قد أسقطت كلمة، فإنه يسيطر عليك. ولكن حتى كنت قد انخفض، هم له الاستبداد.

Kuaya abordó la diligencia con los labios apretados. Llevaba sus maletas llenas de rabia y tristeza y no notó el manojo de letras que luchaba por abrirse paso entre la incertidumbre.  “Las palabras no sólo hablamos por ti, sino además te damos el poder de moldearte según decidas. Escoge nuevas palabras y la bola del cambio se echará a rodar…”